Uno de los tantos objetivos respecto a lo que el cuidado del cuerpo se refiere es deshacernos de los pelos que no gustan y molestan, y la finalidad de la depilación es eliminar este vello indeseado de muchas y diversas zonas del cuerpo humano tanto de la mujer como del hombre.
Hay muchos tipos de depilación, con láser, cremas, cuchillas o cera, todas diferentes con aspectos positivos y negativos, unas más o menos dolorosas que otras, con la necesidad de realizarse por personal cualificado en centros preparados o por uno mismo en casa.
El tipo de depilación se debe elegir según la necesidad de cada persona y hay que tener en cuenta multitud de factores como el tipo de vello, zona a depilar y tipo de pelo entre otros aspectos diferentes como son la elección por comodidad, tiempo de duración sin que el vello aparezca, dolor, higiene, etc.
Algunos métodos más utilizados sobre todo por la facilidad de realizarlos en el hogar suelen ser para las personas que no soportan ningún tipo de dolor o molestia o para las personas que no pueden dedicar mucho tiempo: cremas depilatorias y/o cuchillas, pero con la desventaja que el pelo no se quita de raíz si no se corta, lo que produce que crezca de forma rápida, y fuerte.
El más utilizado desde la antigüedad es la cera caliente (ahora existen variedades como la tibia o la fría), la cera tiene la ventaja de arrancar el pelo de raíz por lo que el crecimiento es mucho más lento y débil, eso si hay que ir con un poco de tiempo. Es un proceso que se puede hacer en casa o en un centro específico, hoy en día hay multitud de ellos, con este tipo también podemos nombrar las máquinas depilatorias que tienen el mismo efecto que la cera ya que arrancan los pelos de raíz que a su vez tienen más riesgo de crecer enquistados.
El más novedoso es la depilación laser que aparte de ser uno de los métodos más indoloros comparando con el resto de los que arrancan el vello de raíz, la duración dicen que es definitiva, o al menos tenemos la certeza que dura años por el momento hasta que se pueda hacer un estudio más exhaustivo cuando lleve más años en el mercado. Es necesario realizarle en centros preparados con diversos equipos en buen estado por profesionales médicos cualificados y que se tengan en cuenta factores importantes como son la piel, el pelo, la intensidad y el tipo de láser adecuado, etc.